domingo, 14 de agosto de 2011

MECANISMOS DE DEFENSA PSICOLÓGICOS

           MECANISMOS DE DEFENSA PSICOLÓGICOS

Según la teoría psicosomática, el inconsciente se esfuerza constantemente en proteger la mente consciente de los efectos de las emociones como el sentimiento de culpabilidad, mediante la operación de series de mecanismos defensivos. Efectivamente, este mecanismo inconsciente empuja a las emociones no deseadas hacia la parte inconsciente de la mente, donde por último es dañado.
Ejemplos:
Negación: Éste es uno de los mecanismos más comunes. Un pensamiento o emoción dolorosa o desagradable es simplemente denegada o rechazada. Por ejemplo, en el estado agudo de pena, una persona que ha sufrido una pérdida de un familiar se encuentra tan conmocionada y mentalmente paralizada, que simplemente no querrá aceptar las dolorosas noticias. Por ello, el 40 por 100 de las personas que han perdido a un pariente sienten todavía la presencia del fallecido amado, y el 15 por 100 “ven” u “oyen” frecuentemente a su desaparecido. Pudiera parecer que esta negativa inconsciente de los hechos alivia el dolor de la realidad.
Efectivamente, mediante la negación de algo desagradable y difícil de aceptar, no hay que enfrentarse a una reacción desagradable.
Proyección: Esto significa que la culpa de algo se traslada a alguien o algo distinto. Hoy nos encontramos con el trabajador que culpa a sus herramientas, el agresor que culpa a su víctima de ser agresivo y comienza la lucha. Nuestros propios sentimientos hostiles o desagradables se proyectan a otra persona, por ello “justifican” al individuo para reaccionar en el mismo sentido.
Desplazamiento: Se trata de la desviación de sentimientos de un individuo a otro. Por consiguiente, en lugar de resistirse a una figura de autoridad, uno puede marcharse a casa y pegar al gato.
Algunas personas parecen interiorizarse con este mecanismo. Por ejemplo, más que mostrarse agresivas ante la persona con la que realmente quieren sentirse agresivas, desplazan su sentimiento hacia ellos mismos. El resultado puede ser una conducta autodestructiva o suicida.
Aislamiento: Este concepto tiene el significado de aislar un pensamiento de una emoción y enterrar efectivamente el sentimiento emocional en el inconsciente. El individuo puede entonces ser capaz de pensar durante un tiempo sin sentir la emoción. Por ejemplo, puede decirse “la odio”, sin sentir realmente la emoción de odio.
Sublimación: Éste es un mecanismo habitual. Los sentimientos agresivos o antisociales pueden sublimarse o encauzarse hacia una forma “aceptable” de actividad, como un deporte de contacto.
Represión: Aparece cuando un pensamiento o recuerdo causa tanto dolor que no se puede soportar. Por consiguiente, es “olvidado” para siempre o empujado tan profundamente que no puede recordarse.
Racionalización: Tiene lugar cuando no puede haber una razón lógica para disculpar un sentimiento o pensamiento. A título de ejemplo: “No me puedo permitir ir a ver a este familiar, en caso de que me ponga de mal humor”. Esto es una racionalización del verdadero sentimiento: “Me siento enfadado con (el familiar) y sé que me mostraré violento hacia él”.
Conversión: Este concepto hace referencia a la producción histérica de los síntomas físicos para resolver un concepto emocional. Por ejemplo, el miedo a jugar un importante partido de fútbol podría originar un dolor físico en el tobillo y una cojera que permitiría al individuo perderse el acontecimiento sin mostrar miedo.
EMOCIONES MIXTAS.
Todos los mecanismos anteriormente enumerados son formas inconscientes de abordar las emociones consideradas “malas” por la conciencia del individuo. Al convertir el pensamiento desagradable en no amenazador, mediante el ocultamiento de la emoción asociada hasta el inconsciente, la persona es capaz de desenvolverse con normalidad.
No obstante, si se oculta la emoción, no es necesario eliminarla. Habitualmente ésta “hierve” en las profundidades del inconsciente, produciendo en ocasiones síntomas como “burbujas” que rompen la superficie en la mente consciente. Es como si la emoción sólo pudiera contenerse en la mente inconsciente durante todo el tiempo que necesite antes de “entender” por qué está allí. No obstante, aunque el mecanismo de defensa ha desconectado de una forma efectiva el pensamiento de la emoción, ésta estalla dentro de la mente consciente y da lugar a síntomas que la conciencia no puede explicar.
No sólo esto, pero con mucha frecuencia una emoción empuja a otra a producir un verdadero enredo de problemas. Pude formarse una especie de “bloqueo”, por lo que no se liberarán las emociones, pero producirán síntomas como un continuo aumento de las burbujas emocionales que se abrirán paso en la mente consciente.
Consideremos un hombre joven que se enamora de una mujer joven. Ella desprecia sus insinuaciones y establece una relación con su mejor amigo. El hombre se vuelve celoso de su amigo, con enfado hacia ambos. Empieza a sentir odio y se vuelve agresivo. En sus peores momentos siente como si quisiera matarlos a los dos.
Mediante la operación de numerosos mecanismos de defensa, su conciencia le permite llegar a adaptarse a la situación. No obstante, esto es sólo la superficie. En su inconsciente, los celos y el odio borbotean. Empieza entonces a materializarse un sentimiento de culpa. Comienza a sentir ansiedad y a experimentar varios síntomas físicos inusuales. Y siente crisis de culpabilidad.
El hombre desarrolla una idea fija y se siente obligado a revisar cosas. Crea entonces un elaborado ritual supersticioso con cuchillos y objetos punzantes, siendo incapaz de dejarlos solos sin tocarlos antes siete veces.
Este hombre ha desarrollado una fijación, una neurosis obsesiva y compulsiva sobre objetos punzantes. Siente ansiedad de objetos punzante, como cuchillos, tijeras y agujas, pero ignora por qué.
En términos psicodinámicos, ha desarrollado el problema mediante el aislamiento de estas emociones, con el propósito de deshacer sus sentimientos de culpabilidad sobre su odio, celos y pensamientos de violencia hacia la pareja que ha sido tan importante en su vida, ha realizado este distorsionado ritual supersticioso. Lamentablemente, el precio es que su vida es dirigida por el miedo y la fijación.
Se trata de un cuadro muy simple de emoción mixta. Nosotros vemos cómo por alguna razón han trabajado las emociones en el inconsciente, dentro de un enredo, para producir alguna clase de “bloqueo” a fin de crear el problema emocional y la fijación.
Fuente: Souter Keith M. “Homeopatía para los trastornos emocionales. Una guía para el tratamiento de las alteraciones afectivas y psicológicas”. Biblioteca de Divulgación

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